La Hecatombe que producen los devastadores efectos de las guerras que proliferan en todos los rincones de la Tierra, sirve de inspiración a los fineses Masterstroke en su tercer disco, un disco compacto de Heavy Metal de la vieja escuela con pequeños toques progresivos en algunos de sus temas.
Para los desconocedores de esta banda, decir que Masterstroke son un grupo que llevan en activo desde el 2002 publicando su primer largo, Apocalypse, solo en Rusia y Japón convirtiéndolo en una rareza difícil de conseguir y de manera directa fraguando el forzado éxodo a la discográfica, Dinamic Art Records, que les brindo la oportunidad de publicar su segundo largo y primero a nivel mundial en el 2007 llevando por título Sleep, un disco compacto de Metal tradicional con el que ya despuntaban en su buen hacer musical.
Y ese buen hacer se repite desde las primeras notas de la pesada y sorprendente Wait For The Fall que abre el disco, donde podemos experimentar la calidad latente y tangible de estos jóvenes músicos seguida por el tema que da título al disco algo mas lenta demostrando el buen hacer a las voces de su cantante y fundador Nikko Rauhala.
El largo está lleno de temas golpeados a base de riffs pesados y melódicos que siguen una estructura básica Heavy con estrofas cargadas de energía y fuerza a mano del guitarrista Markus Kekoni y el teclista Jussi Kolomaa jugando con una estable base rítmica donde Janne Juutinen se da gusto a la batería creando junto a Marko Kolehmainen al bajo unas estructuras pesadas con pequeños toques que te recordaran puntualmente al progresivismo de Piramaze como en la emotiva Purity Fades o en Unstoppable.
Stillborn podría ser el tema mas carismático del disco con un ritmo que recuerda un poco a los Geniales con mayúsculas Conception donde todos los integrantes se entregan con esmero para completar una genialidad de tema con punteo brutal de la desgarradora guitarra de Markus .
Another step back hace las veces de balada-nexo entre dos temas jugando con la voz casi susurrante del cantante, de un Nikko en estado de gracia, que se ve acompañado en todo momento por una pequeña orquesta al ritmo del vaivén de la acústica de Markus.
Truth revealed y Into Oblivion juegan a ser los medios tiempos del disco empezando con un riff contundente que da lugar a unos puentes lentos y melódicos que juguetean suavemente con la voz de Nikko que magistralmente modifica su registro de una voz aguda tradicional a tramos melancólicos y emotivos a la hora de recitar los estribillos ,llenos de ritmo.
Un disco notable y altamente recomendable a los amantes del buen Metal y sobre todo a los incondicionales de grupos tipo Sonata Arctica que promete si mantienen esta trayectoria convertirles en el nuevo estandarte del Metal tradicional fines.
Crítica enviada por KOK |